Investigadores de la Universidad de Stanford y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, presentaron un informe sobre el consumo de videos de formato corto en plataformas como Tik Tok e Instagram. Y advirtieron que este tipo de contenido podría generar efectos similares a los de las máquinas tragamonedas, al incentivar conductas de consumo repetitivo.
El estudio, titulado The Slot Machine Effect in Short-Form Video (El efecto de la máquina tragamonedas en videos de formato corto), describe cómo estos contenidos pueden afectar a los usuarios mediante mecanismos comparables a los utilizados en los juegos de azar, especialmente en jóvenes y adultos.
El eje central del análisis se basa en el sistema de “recompensa variable”, un modelo que impulsa a los usuarios a continuar deslizando contenido en busca de estímulos gratificantes impredecibles.
¿Tik Tok y tragamonedas: un mismo mecanismo?
La investigación analizó el comportamiento de 50 mil usuarios en cinco países y concluyó que el consumo de videos en plataformas como TikTok e Instagram responde a un sistema de recompensas variables similar al de las máquinas tragamonedas.
Este mecanismo se sustenta en la promesa de una recompensa incierta, lo que motiva al usuario a continuar interactuando —en este caso, deslizando videos— con la expectativa de encontrar contenido más atractivo en la siguiente interacción.
Uno de los puntos más relevantes del informe es la especial vulnerabilidad de niños y adolescentes frente a este tipo de estímulos. Dado que sus cerebros aún se encuentran en desarrollo, los efectos del consumo intensivo de contenido breve podrían impactar de forma más significativa que en adultos.
Al respecto, Soledad Garcés, académica del Diplomado en Bienestar Socioemocional y Convivencia Escolar de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes, analizó la problemática en diálogo con el medio Chócale y explicó:
“Estos efectos, a nivel neurológico, van modelando el desarrollo cerebral de niños y adolescentes desde muy temprana edad. Por lo tanto, abordar estas temáticas desde la regulación, prohibición o educación temprana es fundamental para el adecuado desarrollo de la infancia, y además para poder ayudarles a tener una mejor adultez”.
En esta línea, la especialista agregó: “Existe la idea de que estas prácticas deben educarse en el buen uso desde edades tempranas; sin embargo, cuando el diseño es adictivo y el desarrollo cerebral aún es inmaduro, la combinación de ambos factores resulta compleja. Por lo tanto, se hace necesario contar con legislaciones estrictas que protejan el desarrollo del cerebro durante la infancia y la adolescencia”.
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