Tras la entrada en vigor de la normativa sobre juego online y apuestas deportivas en 2025, el número de brasileños que apuestan mensualmente ha aumentado, ya sea en lotería, deportes o casinos. Parte de la población considera el juego una forma sana de entretenimiento. Sin embargo, el juego problemático también está presente.
Para profundizar en el tema, SBC Notícias Brasil entrevistó a Gabriella de Andrade Boska, coordinadora de Alcohol y Otras Drogas del Ministerio de Salud de Brasil, quien habló sobre el impacto del juego en la salud mental de los brasileños y detalló las políticas y estrategias del gobierno para la prevención y el seguimiento de las personas en riesgo.
Datos del Ministerio de Salud de Brasil sobre la adicción al juego y sus paralelismos con otras adicciones
SBC Notícias Brasil: Quienes se oponen a la industria del juego suelen difundir datos sobre los riesgos asociados, relacionándolos con la adicción y el sobreendeudamiento. Sin embargo, en la práctica, estas cifras a menudo no reflejan la realidad del sector. ¿Existe algún estudio oficial del gobierno que demuestre el impacto real del juego en la salud de los brasileños? Y, considerando que aún no existen registros de jugadores derivados a tratamiento por juego problemático, ¿qué estrategias tiene el gobierno para recopilar estos datos y qué tan avanzadas están las políticas y los sistemas de seguimiento de los jugadores en riesgo?
Gabriella Boska: El Ministerio de Salud ha incorporado el tema del impacto del juego en la salud de los brasileños tanto en términos de vigilancia y seguimiento como en políticas de atención pública dirigidas a las personas que desarrollan problemas de salud relacionados con el juego, sus familias y su red de apoyo.
Desde 2024, Vigitel (Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo y Protección para Enfermedades Crónicas mediante Encuesta Telefónica) incluye en su cuestionario un módulo específico sobre juegos de azar online, con preguntas sobre la frecuencia de juego, los problemas de salud asociados, la disminución de ingresos, el endeudamiento y la reducción de gastos diarios debido al juego. Los datos aún se están analizando y consolidando, y serán publicados próximamente por la Secretaría de Vigilancia de Salud y Medio Ambiente (SVSA) del Ministerio de Salud.
En 2025, se firmó un Acuerdo de Cooperación Técnica (ACT) entre el Ministerio de Salud y el Ministerio de Hacienda, que prevé el intercambio de datos sobre usuarios de apuestas. Este acuerdo tiene como objetivo analizar los datos para monitorear el comportamiento de los apostadores y servir como fuente de información para mejorar las políticas públicas de salud mental.
Asimismo, estamos desarrollando, en colaboración con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), un Observatorio sobre apuestas y salud mental. Este observatorio tendrá como objetivo apoyar la formulación, implementación, monitoreo y evaluación de políticas públicas sobre juegos y apuestas, centrándose en sus impactos en la salud mental y la organización de la atención dentro del Sistema Único de Salud (SUS) de Brasil.
Además, funcionará como una instancia permanente de inteligencia en salud, integrando datos regulatorios, información confiable sobre salud y producción científica. Su objetivo general será producir, integrar y difundir información calificada sobre juegos y apuestas en el contexto brasileño, apoyando la Política Nacional de Salud Mental dentro del SUS.
Tanto Vigitel como el Observatorio nos proporcionarán análisis cualificados sobre el impacto del juego en la salud mental de los brasileños. Sin embargo, es necesario señalar que, en cuanto a los registros de atención, ya existen datos sobre el impacto del juego en la demanda de atención dentro del SUS (Sistema Único de Salud).
Los datos del Sistema de Información de Pacientes Ambulatorios (SIA/SUS) y del Sistema de Información de Atención Primaria (SIAPS), ambos del Ministerio de Salud, indican que, entre enero de 2018 y diciembre de 2025, se registraron 10.673 consultas en el SUS con códigos relacionados con problemas de juego, concretamente F63.0 (Juego Patológico) y Z72.6 (Ludopatía), según la CIE-10. De este total, 4.316 fueron consultas ambulatorias, incluidas las realizadas por los CAPS (Centros de Atención Psicosocial), 6.237 consultas en atención primaria y 120 hospitalizaciones.
Además, al analizar la distribución de este número de consultas a lo largo de los años, observamos una curva que crece exponencialmente desde 2020.
Finalmente, desde principios de marzo de 2026, el Ministerio de Salud ofrece servicios de telesalud para personas con problemas relacionados con el juego, en colaboración con el Hospital Sírio-Libanês, en el marco del Programa de Apoyo al Desarrollo Institucional del Sistema Único de Salud (Proadi-SUS).
El acceso a estos servicios de telesalud se realiza a través de la aplicación Meu SUS Digital, ofrecida por un equipo multidisciplinario de salud mental vinculado al Hospital Sírio-Libanês, y está dirigida tanto a personas con problemas relacionados con el juego como a sus familias.
Los datos preliminares indican que, en una semana de funcionamiento, 750 personas ya se habían registrado para recibir servicios de telesalud. Este escenario sugiere que ampliar y diversificar la oferta de atención al ámbito digital, para abarcar las diferentes realidades de los usuarios, sus familias y redes de apoyo, puede ser muy eficaz para aumentar el acceso y reducir el estigma.
SBC Notícias Brasil: En Bet on Brasil, en Brasilia, has mencionado que algunos usuarios consideran que el período de autoexclusión de 72 horas es demasiado largo. ¿Cómo ha recibido el gobierno esta retroalimentación y cuáles son los próximos pasos para mejorar el nivel de servicio para los jugadores?
G.B.: Es crucial contar con la retroalimentación del público sobre las políticas públicas creadas para comprender si se está logrando el objetivo inicial.
La política de juegos de azar, al ser una regulación nueva y un fenómeno en crecimiento, requiere un contacto cercano con los usuarios que la utilizan y una adaptación continua.
Además de considerar el tema del período de exclusión, que ya se ha puesto en conocimiento del Ministerio de Hacienda, se han añadido directrices prácticas para los usuarios al momento de autoexcluirse, así como la incorporación de la autoevaluación y la autoexclusión como requisitos para acceder a los servicios de telesalud y compartir información para los usuarios sobre temas como el síndrome de abstinencia, los antojos y cómo y dónde buscar ayuda para ampliar la atención al usuario a lo largo de su proceso.
SBC Notícias Brasil: El juego de azar a menudo se compara con el consumo de alcohol o drogas ilícitas. ¿Cómo ves esta comparación? ¿Crees que existen similitudes reales o consideras que el riesgo es diferente?
G.B.: Sí, existen similitudes reales entre los problemas con el juego y el consumo de alcohol y otras drogas, especialmente en lo que respecta a la adicción, la compulsión, la pérdida de control y el impacto en la vida de las personas.
Existe una sólida literatura científica, proveniente de estudios de neuroimagen, que observa la activación cerebral tanto en adictos a la cocaína como en jugadores patológicos, demostrando la misma activación cerebral en ambos casos.
Además, ambas adicciones implican síndrome de abstinencia, con un aumento de pensamientos ansiosos y depresivos, ideación suicida y antojos intensos. En ambas situaciones, pueden surgir problemas financieros, emocionales, familiares y de salud mental.
Existen comorbilidades frecuentes entre los problemas con el juego y el consumo de alcohol y otras drogas, así como vulnerabilidades compartidas, como un inicio más común en la adolescencia y la adultez temprana, un mayor riesgo de autolesiones y suicidio, déficits cognitivos predisponentes y la necesidad de una identificación temprana con seguimiento longitudinal.
Además, ambos fenómenos comparten historias de criminalización y moralización selectivas, disputas regulatorias entre sectores y la influencia de la publicidad como estímulo al consumo.
Sin embargo, la comparación no permite afirmar que el riesgo sea idéntico, ya que existen importantes diferencias estructurales entre ambos fenómenos. En el juego, especialmente en plataformas digitales, se observa un uso intensivo de pantallas, algoritmos y automatización, lo que acelera las decisiones y aumenta la exposición al riesgo.
Asimismo, existe un marcador clínico muy característico del juego: la “persecución de pérdidas”, es decir, el intento persistente de recuperar el dinero perdido mediante nuevas apuestas, generalmente cada vez mayores y más frecuentes. Este mecanismo es fundamental para diferenciar entre los problemas relacionados con el juego y el consumo de alcohol y otras drogas.
Tanto el consumo de alcohol y otras drogas como los problemas con el juego tienen efectos directos sobre el cuerpo y el sistema nervioso. En el juego, el daño se manifiesta con mayor intensidad a través de mecanismos conductuales, cognitivos, financieros, afectivos y relacionales, ahora amplificados por el entorno digital, caracterizado por la hiperaccesibilidad y la exposición continua. En cambio, en el caso del alcohol y otras drogas, además del daño relacionado con la dependencia, también existe daño relacionado con el consumo de sustancias. Esto no reduce la gravedad del problema; simplemente hace que el perfil de riesgo sea distinto.
Por lo tanto, si bien las similitudes justifican tratar el juego como un problema de salud pública, mediante estrategias como la reducción de daños, la detección temprana y la atención comunitaria, las diferencias requieren respuestas regulatorias y asistenciales específicas.
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