Cirsa, el operador de juegos y entretenimiento celebró este jueves 23 en Terrassa su primera asamblea general de accionistas desde que salió a Bolsa en julio de 2025. Los socios, que representaron el 89,46 por ciento del capital social, dieron luz verde a todos los puntos del orden del día, entre ellos el reparto de un dividendo de 75 millones de euros, equivalente a 0,45 euros por título y al 35 por ciento del beneficio neto ajustado del ejercicio 2025.
La reunión, que tuvo lugar en el Centre Cultural La Fact de Terrassa, contó con la participación de 242 accionistas. Además del dividendo, se aprobaron las cuentas anuales de 2025, el informe de sostenibilidad consolidado y la gestión del consejo de administración durante el pasado ejercicio. Los diez puntos sometidos a votación superaron el 90 por ciento de respaldo.
El presidente ejecutivo de Cirsa, Joaquim Agut, aprovechó su intervención para defender que la evolución bursátil de la compañía no refleja su comportamiento operativo. A su juicio, la acción está infravalorada, una situación que no responde a factores internos sino al contexto general del sector del juego en los mercados internacionales. Agut citó dos factores externos que han afectado a todas las cotizadas del ramo: la irrupción del modelo de apuestas predictivas en Estados Unidos y el aumento de tasas sobre el juego en Reino Unido, que provocaron caídas generalizadas en las últimas meses.
Pese a ese contexto adverso, el directivo destacó que la evolución bursátil de Cirsa ha sido mejor que la de otras compañías comparables. También recordó que el debut en bolsa permitió reducir la carga financiera de la empresa y compatibilizar un elevado nivel de inversión para seguir creciendo con un menor endeudamiento y el mantenimiento de la política de retribución al accionista.
Resultados récord y plan de inversiones
Cirsa cerró 2025 con un beneficio neto de 72,9 millones de euros, un 165 por ciento más que el año anterior, unos ingresos de 2.339 millones (+7,8%) y un EBITDA de 753,5 millones (+7,8%), sin contar los 6,9 millones asociados a los costes de la salida a bolsa. La compañía acumula 70 trimestres consecutivos de alzas ininterrumpidas en su EBITDA, una racha que evidencia la solidez operativa del grupo.
De cara a 2026, Cirsa prevé elevar sus ingresos entre un 7 y un 9,5 por ciento, hasta una horquilla de entre 2.500 y 2.560 millones de euros, mientras que el EBITDA avanzaría entre un 6 y un 9 por ciento, hasta situarse entre 800 y 820 millones. Agut añadió que la empresa seguirá apostando por el crecimiento inorgánico y que dispone de capacidad para invertir entre 400 y 500 millones de euros en los próximos tres años en adquisiciones de compañías con generación de caja orgánica.
“2026 será otro año de claras oportunidades de crecimiento, tanto orgánico como inorgánico”, afirmó Agut, que en declaraciones a la prensa tras la junta precisó que la intención del grupo es realizar compras en todos los países en los que ya está presente —España, Italia y los mercados latinoamericanos— así como en mercados vecinos. Avanzó además que la compañía pondrá un foco especial en operaciones de negocio online y que las adquisiciones deberán tener un peso relevante. En 2025, Cirsa adquirió 17 compañías por más de 150 millones de euros, y ahora busca operaciones “de mayor tamaño”.
Blackstone y la liquidez del valor
Sobre la estructura accionarial, Agut detalló que Blackstone mantiene el 74 por ciento del capital, mientras que los inversores institucionales controlan el 21 por ciento y los minoritarios el 5 por ciento restante. Preguntado por la reciente venta de un 4 por ciento del capital por parte del fondo, el presidente ejecutivo recordó que esa posibilidad ya figuraba en el folleto de la salida a bolsa, por lo que no debería sorprender al mercado. Explicó que se trata de una operación que no genera ingreso alguno para Cirsa, pero que resulta positiva para elevar el capital flotante y mejorar la liquidez del valor, ya que antes de esa colocación el capital flotante rondaba el 20 por ciento, y su ampliación facilita que grandes fondos internacionales tomen posiciones estables a largo plazo.
Más allá de los números, se entiende que la salida a Bolsa fue una decisión acertada. Cirsa ha mejorado su perfil financiero con menos deuda, menor coste financiero y mayor flexibilidad, y ha ganado “visibilidad institucional” en un momento en que el sector del juego cotizado atravesaba turbulencias externas. Que los 14 bancos que cubren la acción recomienden comprar y fijen un precio objetivo de 20,6 euros por título (casi un 50 por ciento por encima de la cotización actual) no es un dato menor.
Y en ese escenario, la compañía tiene una ventaja que merece ser subrayada: su presencia consolidada en España y Latinoamérica. En una región donde otros operadores llegan con marcas globales que deben construir desde cero, Cirsa ya tiene instalaciones, equipos locales y un conocimiento del terreno que no se compra de un día para el otro. Difundir estos resultados no es solo un ejercicio de transparencia; es también una forma de posicionarse como el referente natural del sector en ambos lados del Atlántico. La apuesta por el crecimiento inorgánico, sumada a una gestión financiera prudente y a un dividendo atractivo, dibuja el perfil de una compañía que no solo resiste, sino que elige dónde y cómo crecer. Y eso, en un contexto de incertidumbre global, no es poca cosa.
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